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Todos los casos

Salud

Un asistente que agenda citas de verdad, y avisa cuando algo falla

Clínica odontológica

Conversación de WhatsApp donde el asistente confirma dos citas agendadas para el día siguiente y recuerda llevar el documento de identidad.

Conversación del entorno de pruebas. Los datos son ficticios y el nombre del profesional va difuminado.

El resultado

Todo 2026

En operación continua, con uso diario del odontólogo.

25 mensajes rescatados

Revisando los registros de producción encontramos que WhatsApp estaba aceptando mensajes y descartándolos después en silencio: 25 mensajes a 12 pacientes en una semana, que el panel daba por enviados. Se corrigió, y hoy un mensaje que no llega se marca en rojo con el motivo real.

Se arregla solo

Los recordatorios que fallan se reintentan automáticamente más tarde, y si algo no sale, llega una alerta. Antes, un fallo simplemente no ocurría a la vista de nadie.

Su asistente llevaba meses funcionando. Encontramos que 25 mensajes a 12 pacientes se habían perdido en silencio, y lo arreglamos.

El problema

Por dónde empezaba

Una clínica agenda por WhatsApp. Cada cita entra como un mensaje que alguien tiene que leer, buscar en el sistema, cuadrar con la agenda y responder.

Fuera de horario no contesta nadie. Y el paciente que no recibe respuesta llama a otra clínica.

Lo que se hizo

Lo que quedó funcionando

  • Asistente sobre WhatsApp Business API que conversa en lenguaje natural y ejecuta acciones reales: busca al paciente, lo registra si es nuevo, agenda, modifica y cancela citas.
  • Conectado al software que la clínica ya usaba. No toma recados: escribe en la agenda real, respetando duración de la cita, silla disponible y horario de atención.
  • Reconoce a los pacientes que ya escribieron antes. Recibe y envía imágenes, audio y documentos.
  • Recordatorio automático el día anterior, con botones para confirmar o cancelar.
  • Traspaso a una persona cuando hace falta, con un panel donde el equipo toma la conversación.
  • Si la IA falla, el sistema avisa al paciente, escala a un humano y alerta al técnico. No se queda callado.

Por qué importa

La parte difícil de la IA aplicada no es conversar: es qué pasa cuando falla. Cualquiera construye este asistente en un fin de semana. Lo que no hace es descubrir, seis meses después, que estaba fallando sin avisar.